MENOS MAL QUE NOS QUEDA PORTUGAL
Un país lleno de machistas, sucios, maleducados, explotadores, retrógrados, fachas, listillos, pillos, granujas, correveidiles, cizañeros, de gente llena de complejos, de prejuicios, xenófobos, racistas, egoístas, de creídos que hablan de política y de fútbol como si todos fueran licenciados en derecho y hubiesen ganado un mundial…
Un país dónde el descrédito de la justicia constituye el mayor problema para el 82% de la población, donde la crisis tiene unos niveles espectaculares pero los políticos en campaña o sin ella prefieren irse por las ramas y atacarse con descalificaciones personales antes que aportar soluciones mínimamente razonables.
Un país donde los pobres piensan que en los países vecinos se vive mejor y los ricos quisieran vivir en el país vecino gozando de los mismos privilegios pero con más comodidades…
Un país donde el españolismo y el anti-españolismo se encuentran entre las capas con menor educación de la sociedad, en los núcleos más pequeños de población. Un país que enfoca sus recelos, sus envidias hacia su vecino más cercano.
Un país de malas carreteras y caras autopistas, un país donde llenar un depósito de gasolina es un lujo –hay que vender el coche para comprar gasolina- un país con un atraso secular en cuanto a aperturismo europeo en sus bases más profundas, un país de charanga y pandereta, un país tercermundista en su contenido aunque forme parte del primer primerísimo mundo en su continente…
No, no hablo de este país, lo sé, todas esas características definen a España en su compleja realidad, esas y muchas que podríamos decir y nos callamos, pero aún así, insisto, no estoy hablando del país del toro de Osborne, no estoy hablando del país de la Ñ, no estoy hablando de Santiago y cierra España, hablo del país de los chandals y las mantelerías, hablo del país de la sopa perenne y el bacalao, hablo del país de al lado, no hablo de España, hablo del vecino, ese gajo que se aparto siglos ha y se ha mantenido ahí, conservando todos nuestros defectos, elevados a máxima potencia si cabe.
Por eso, cuando os sintáis deprimidos por como somos, por como nos comportamos, por toda nuestra simpar idiosincrasia, calmaos, respirad profundo, y sin salir de la piel de toro mirad al oeste y sonreíd, no somos únicos, ni somos los peores, señores, menos mal que nos queda Portugal…
Apéndice:
Un país lleno de machistas, sucios, maleducados, explotadores, retrógrados, fachas, listillos, pillos, granujas, correveidiles, cizañeros, de gente llena de complejos, de prejuicios, xenófobos, racistas, egoístas, de creídos que hablan de política y de fútbol como si todos fueran licenciados en derecho y hubiesen ganado un mundial…
Un país dónde el descrédito de la justicia constituye el mayor problema para el 82% de la población, donde la crisis tiene unos niveles espectaculares pero los políticos en campaña o sin ella prefieren irse por las ramas y atacarse con descalificaciones personales antes que aportar soluciones mínimamente razonables.
Un país donde los pobres piensan que en los países vecinos se vive mejor y los ricos quisieran vivir en el país vecino gozando de los mismos privilegios pero con más comodidades…
Un país donde el españolismo y el anti-españolismo se encuentran entre las capas con menor educación de la sociedad, en los núcleos más pequeños de población. Un país que enfoca sus recelos, sus envidias hacia su vecino más cercano.
Un país de malas carreteras y caras autopistas, un país donde llenar un depósito de gasolina es un lujo –hay que vender el coche para comprar gasolina- un país con un atraso secular en cuanto a aperturismo europeo en sus bases más profundas, un país de charanga y pandereta, un país tercermundista en su contenido aunque forme parte del primer primerísimo mundo en su continente…
No, no hablo de este país, lo sé, todas esas características definen a España en su compleja realidad, esas y muchas que podríamos decir y nos callamos, pero aún así, insisto, no estoy hablando del país del toro de Osborne, no estoy hablando del país de la Ñ, no estoy hablando de Santiago y cierra España, hablo del país de los chandals y las mantelerías, hablo del país de la sopa perenne y el bacalao, hablo del país de al lado, no hablo de España, hablo del vecino, ese gajo que se aparto siglos ha y se ha mantenido ahí, conservando todos nuestros defectos, elevados a máxima potencia si cabe.
Por eso, cuando os sintáis deprimidos por como somos, por como nos comportamos, por toda nuestra simpar idiosincrasia, calmaos, respirad profundo, y sin salir de la piel de toro mirad al oeste y sonreíd, no somos únicos, ni somos los peores, señores, menos mal que nos queda Portugal…
Apéndice:
Debo, aún así, reconocer que envidio una cosa de nuestros queridos y nunca valorados compañeros peninsulares, allí donde nosotros tenemos una anacrónica y militarizada Guardia Civil ellos tienen una Guardia Nacional Republicana. Nadie es perfecto…
Lunes 21, Septiembre 2009
22:10
Suena: Grândola Vila Morena –José Afonso-